¿Está preparado tu hijo, o lo estás tú?
Son dos preguntas distintas y se mezclan con facilidad. Un niño está listo cuando hay alguien con quien quiere hablar y no puede: un abuelo a dos países de distancia, un padre que trabaja hasta tarde, un mejor amigo que se ha mudado. Un padre quiere un teléfono cuando el niño empieza a volver solo a casa, a quedarse en otras casas o a ir donde tú no lo ves.
Si la respuesta es la segunda, lo que quieres es una manera de localizarlo, no un teléfono. Son cosas distintas, con precios muy distintos.
Lo que cuesta de verdad
Un reloj infantil cuesta entre 60 y 150 euros, más una SIM y una tarifa, así que cuenta con entre 8 y 15 euros al mes por encima. Un teléfono básico nuevo empieza sobre los 150 y una tarifa para un niño suele ir de 5 a 10 al mes. Un teléfono heredado que duerme en un cajón no cuesta nada, y con wifi no necesita tarifa alguna.
El aparato es la cifra pequeña. La tarifa es la que corre durante años, y es la que conviene evitar hasta que haya un motivo para que un teléfono funcione fuera del wifi.
Las conversaciones que van primero
Dónde pasa la noche el teléfono, y si eso es tu habitación o la suya. Con quién puede hablar y qué pasa cuando alguien a quien no conoce le pide un número. Qué hacer con un mensaje que le disguste, que es enseñártelo y que no le pase nada por haberlo visto. Si el teléfono va al colegio y cuál es ya la norma del centro.
La última ahorra más problemas que ninguna. Muchos colegios tienen una norma sobre teléfonos y la mayoría de los padres se entera después.
Qué cambia según crecen
Sobre los seis u ocho, las ganas suelen ser por una sola persona: echan de menos a alguien y querrían saludar sin pedir permiso. Sobre los nueve o diez pasan a ser los amigos, los grupos y quedarse fuera de uno. Sobre los once o doce pasa a ser internet, y entonces la pregunta ya no va de llamar.
Un aparato que responde a las primeras ganas no responde a las terceras. Eso es un argumento para empezar pequeño en vez de esperar, y también un argumento para esperar en vez de empezar grande.
Dónde encaja Rilo
Rilo es para esas primeras ganas. Llamadas y mensajes entre un niño y las personas que tú apruebas, en un teléfono que ya existe, por wifi. Si tu hijo no tiene a nadie lejos con quien hablar, no lo necesita, y esta guía habrá hecho su trabajo igualmente.
Ver qué hace Rilo